Es interesante observar como para algunas personas se les facilitan los idiomas mientras que a otros sencillamente se nos dificulta, o al menos a mi me pasó.

Las primeras clases de Inglés en línea que tuve cuando iba en la escuelo me sacaba de quicio porque no seguían la estructura del español.

Adolescente al fin, me molestaba que “hablaran al revés” y que no respetaran sus propias reglas gramaticales.

Esto me llevó a negarme ante el idioma y me desesperaba ante cualquier intento de aprendizaje.

Hasta que llegó una persona a mi círculo cercano.

Ella es originaria de Serbia y resulta que desde pequeña estuvo inmersa en un lugar multicultural, por lo que habla sin mayor problema el serbio y entiende sus variantes, el ruso, español, Inglés y algo de alemán.

No solo ella es políglota… sus padres y hermanas también lo son y esto es porque desde pequeñas la forma de aprender consistía en platicar y/o jugar con los vecinos.

Así de simple sin prejuicios… solo el escuchar y repetir.

¿Y qué pasó entre nosotras? Que se convirtió en mi tutora y en pocos meses aprendí lo que no conseguí en años… claro está que mucho me ayudo un cambio de mentalidad y tener otra actitud para aprender… y ella es una estupenda tutora.

Y dentro de las cosas que aprendí a su lado y bajo su tutoría fue que:

  1. a) Un tutor no hace todo el trabajo y viceversa

Aunque se supone que el tutor es el experto, no es beneficioso para un tutor hacer todo el trabajo.

Si un tutor se hace cargo y habla todo, ¿cómo podrá el alumno aprender o practicar sus habilidades de Inglés? Un tutor debe dividir su tiempo de manera uniforme, asegurándose de que el alumno participe tanto como sea posible.

REFERENCIAS: El Financiero VÍDEO: YouTube

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Al mismo tiempo, un tutor debe participar y no puede dejar que el alumno haga el trabajo.

La participación debe ser de aproximadamente 50/50. El tutor está allí para guiar al alumno, dando respuestas y comentarios según sea necesario.

El objetivo es que el estudiante se independice con el tiempo y eventualmente se convierta en un experto.

  1. b) Entiende las Reglas de Gramática

Aunque nuestras sesiones son todas verbales, un buen tutor de Inglés debe conocer tus reglas básicas de gramática. Las numerosas reglas que se usan para leer y escribir en Inglés (a excepción de la puntuación) aún se aplican al Inglés hablado.

Si un alumno tiene dificultades en un área o habilidad, el tutor debe ser capaz de explicar lo que está haciendo mal.

Por ejemplo, supongamos que un alumno mezcla sus tiempos verbales cuando habla y le pide al tutor que le ayude a corregir su error.

Un tutor necesita una comprensión básica de la gramática para responder a la pregunta de los estudiantes, explicar exactamente qué está haciendo mal el alumno y explicar cómo solucionarlo.

  1. c) Controles con estudiantes

A veces, el tutor asume que los estudiantes comprenden todo y disfrutan de las sesiones. A diferencia de un profesor regular, un tutor por lo general no da una prueba o una evaluación para verificar cómo te está yendo.

Debido a esto, un tutor debe discutir abiertamente estas cosas con el alumno y pedirle su opinión.

Por ejemplo, un tutor puede preguntar qué tanto has disfrutado el aprendizaje o qué cosas deben mejorarse.

El estudiante también podría recomendar cosas que les gustaría probar. De esta forma, tanto el estudiante como el tutor pueden aprovechar al máximo sus sesiones.

Y fue justamente lo que conseguimos, ahora me siento más cómoda con el idioma y mejorando 🙂